Paren

Estar tumbado,
estar tumbado con la espalda inclinada.
Y ver tubos.
Tubos y hombres con batas
y hombres sin batas que tienen caras conocidas.
Caras de fuera.
De cuando la vida no era solo tubos y dolor y estar sedado y máquinas que pitan y que otras veces suenan como máquinas de hacer café de algún bar viejo.

Ahora el pacto de la vida me parece injusto.
Ese extraño pacto en el que se entra cuando se nace,
en el que nunca se entienden los términos.
Ahora estás vivo hasta próximo aviso.
Ale.
Ya está. No hay más que esa cláusula en el contrato.
Y me pareció bien.
Me pareció bien hasta ahora.
Ahora solo quiero terminar con esto,
con esta sala con olor a putrefacción
y a limpieza tan extraña.
Terminar con la sala.
Me da igual si es por poder salir fuera,
por ese alta que suena a cielo por aquí,
o por estar bajo tierra.
Solo háganlo parar.

Yo no quiero estar vivo para esto.
Soy viejo y viví bien.
Déjenme en paz.
Déjense de tubos.
De batas.
De limpiarme el culo.
Paren.
No me importa lo suficiente
como para esto.

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